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Cuevas Labradas - Descripción General

nuevo parque

Habitantes: 180                               Código postal: 44162
Altitud:
968 m                                  Término municipal: 40 km 2
Distancia a la capital:
 15,7 km
Webwww.cuevaslabradas.es 

DATOS DE INTERÉS:       

   GEOLOGÍA: Se sitúa en la orilla izquierda del río Alfambra, en un paisaje de plataformas estructurales o muelas de yesos y calizas de tonos blanquecinos, como la de Santa Quiteria, y profundas ramblas de funcionamiento esporádico, de entre las que resaltan la rambla de Corbalán o de Santa María, con una gran cuenca de recepción y que discurre por el núcleo de población.  El elemento paisajístico más curioso es justamente el que da nombre a la localidad, la presencia de cavidades, tanto naturales como artificiales, existentes en la pared de las formaciones yesíferas junto a las que está instalado el pueblo. Hace pocos años esas zonas de debilidad, así como la fisuración natural de la roca, su alta solubilidad y el socavado de la base del escarpe por la erosión fluvial, generaron un gran desprendimiento cuya cicatriz blanquecina aún puede notarse junto al río.

    FLORA: Los llanos de la zona de la ermita de la Virgen de Cilleruelos, en la parte interior del término municipal, son también un paisaje de gran interés, correspondiendo a glaciales cuaternarios residuales sobre los cuales, junto a zonas cultivadas, hay bosquetes de sabina (Juniperus thurifera).

Junto al valle del Alfambra podremos ver matorrales de carácter gipsófilo, fruto de la degradación de carrascales, por la tala y el pastoreo intensivo a los que fueron sometidos en el pasado; sin embargo, el sector este del término, remontando el barranco del Carrascal y en la cabecera del barranco del Peral, se encuentra en el dominio potencial de la sabina albar. Allí encontramos formaciones arbóreas de esta especie tan singular y que cuenta en la provincia de Teruel con buenos enclaves.

CONSTRUCCIONES: El hábitat más antiguo conocido es el Puntal de la Peña de los Moros, de la Primera Edad del Hierro. De época ibérica se conoce el poblado de Los Castillejos.

La iglesia de San Juan Evangelista, construida en el siglo XVIII, se distribuye en tres naves cubiertas todas ellas con bóveda de cañón con lunetos. La portada, cobijada bajo un arco, resulta muy elemental. La torre, situada a los pies, en el lado del evangelio, se compone de tres cuerpos, que pasan de la planta cuadrada del cuerpo inferior a la octogonal del remate a través de un segundo cuerpo con las esquinas redondeadas, habitual en el barroco. En su interior, tras ser desmantelada en la guerra civil, se restituyeron los altares con imágenes modernas, guardando las piezas anteriores de la imagen de la Virgen de la Mora, del siglo XVI, la pila bautismal, del XVIII, y un relicario del XIX.

Junto a la población se encuentra la ermita del Carmen, obra del siglo XVIII recientemente restaurada. En origen se componía de una nave de planta cuadrada precedida de un atrio. La nave, con tramo único, se cubre con bóveda de arista decorada con casetones, que se forman al combinar cuadrados con hexágonos. Esta decoración, de influjo serliano, junto con los recuadros de las pilastras en la antigua portada, han llevado a calificarla de manierista.

A cinco kilómetros de la población se localiza la casi desconocida ermita de Nuestra Señora de Cilleruelos, históricamente vinculada a la Orden del Císter, ya que dependió del Monasterio de Piedra. Esta singularísima ermita consta de una nave cubierta con techumbre de madera y cabecera poligonal. La nave se distribuye en tres tramos por unos especiales arcos diafragmas que, dada la anchura de la nave, se dividen a su vez en tres arcos, todos ellos apuntados, salvo los dos laterales del segundo arco diafragma. El central, de más luz y mayor altura, apoya en columnas, mientras los de los lados hacen las veces de naves laterales. Aunque se ha fechado este templo en alguna ocasión a finales del XII, relacionándolo con el paso de la orden cisterciense por el lugar en 1194, su datación es claramente posterior. El retablo dedicado a San Bernardo está fechado en 1517 y el mayor en 1561.

    FIESTAS: Las fiestas patronales celebran a San Juan y Santa Bárbara el fin de semana más cercano al 24 de junio, y son también conocidas como las “fiestas del Pino” porque los mozos plantan uno en la Replaceta, donde permanece hasta el domingo más cercano al día de San Pedro. Siguiendo el orden de casamiento, dos familias son los clavarios de la fiesta, encargados de buscar a los cuatro mozos y cuatro casados para llevar las imágenes en las procesiones y mantener la cera de todo el año en la iglesia, por ejemplo. Se ha recuperado el reparto de pan bendito y la costumbre de colocar rollos colgados en los brazos de las andas durante las procesiones.

La fiesta del Sitio, a primeros de septiembre, sigue respetando el calendario agrícola tradicional, que situaba los días de asueto en el intermedio de las tareas del campo, en este caso entre la siega y la trilla del verano y la preparación de la tierra para la siembra. La romería a la ermita de la Virgen de Cilleruelos es muestra de la devoción popular expresada además en la presencia de exvotos. Los clavarios pagan el sermón y la cera de la Virgen, y la recolecta se destina a sufragar los gastos de la fiesta. También se realiza una rogativa el primer domingo de mayo y para San Blas suben las mujeres solas. En todas las ocasiones se cantan los gozos a la Virgen.

Otras fiestas del lugar son San Antón y Santa Lucía, con sendas hogueras.

        

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